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[SAN SEBASTIÁN 2017] REVIEW: THE NIGHT I SWAM - DAMIEN MANIVEL Y KOHEI IGARASHI

San Sebastián 2017 - Review - The Night I Swam

Damien Manivel, después de recibir alabanzas por "Un dimanche matin", premio Discovery Award en Cannes"Un jeune poète", mención especial en Locarno; y tras presentar su último trabajo "Le Parc" en Cannes, Torino y Atlantic Fest; se une a Kohei Igarashi, autor de "Hold Your Breath Like a Lover" (Locarno 2013), para deleitarnos con la cinta "The Night I Swan". El film, antes de proyectarse en la Zabaltegi-Tabakalera de San Sebastián, se presentó en la sección Orrizoti del Festival de Venecia, previamente a su estreno en Japón en primavera de 2018.

The night I swam

La historia nos sitúa en un lugar en Japón en el que las montañas están cubiertas de nieve. Cada noche, un pescador se dirige al mercado de la ciudad. Su hijo de 6 años se despierta tras su partida y es incapaz de volver a dormirse. En su dormitorio, el joven hace un dibujo que luego introduce en su mochila. En su camino a la escuela, aún somnoliento, se desvía del camino y empieza a vagar por la nieve...

La propuesta cinematográfica que presenta ManivelIgarashi rezuma más que claras reminiscencias a la maravillosa "Yuki & Nina", curiosamente otra colaboración entre un cineasta japonés y otro francés; en esta ocasión, la de Nobuhiro Suwa y Hippolyte Girandot. Al más puro estilo de la odisea homérica, en el que el hipotético papel de Ulises lo toma un pequeño niño que se enmarca en un épica travesía dividida en tres actos sobre la eterna búsqueda del padre, como pilar fundamental de la familia. Todo lo que encuentra en su viaje, puede parecer para el público adulto una nimiedad, pero para él es un autentico descubrimiento personal. Destila ternura e inocencia por todos los costados. Todo este baremo emocional está sustentado en la sutil y preciosa fotografía, sobre todo, en la forma de representación de los bellos paisajes helados por los que trascurre el protagonista, potenciado por la sucesión de planos fijos y panorámicos cortados minuciosamente, característico de la idiosincrasia nipona.

The night I swam

Nada de lo comentado con anterioridad funcionaría a la perfección si no fuera por la deslumbrante interpretación del joven niño protagonista. Takara Kogawa se deprende de todo recurso cinematográfico para regalarnos un papel lleno de ternura, inocencia, dulzura, espontaneidad y lirismo capaz de robarnos el corazón, en el que nunca hay un exceso de sentimentalismo. Es increíble pensar cómo una persona de tan corta edad pueda emocionarnos a tales niveles dramáticos... También hay que reconocer la labor del resto de reparto de la familia Kogawa, que le otorga cotidianidad y realismo al relato.

El sonido no es un mero elemento formal del relato, sino que juega un papel primordial en el desarrollo de la narración. Al más puro estilo de "La Tortuga Roja", la cinta se despoja del uso por completo de los diálogos, donde el sonido ambiental, sumado a la delicada y sencilla banda sonora de Jérome Petit, consigue evocar el trasfondo emocional y los devenires de los personajes a través del marcado y reiterativo uso de simples acordes del piano para representar la verdadera belleza poética. En ocasiones, el aparato musical es demasiado repetitivo, pero nunca termina desvirtuando ni agotando el discurso.

The night I swam

En definitiva, Damien Manivel, tras tener un carrera irregular desde su debut, sigue la estela marcada por "Le Parc" y, gracias a su unión con Kohei Igarashi, ha logrado la autentica madurez fílmica. "The Night In Swam" es un verdadero hallazgo cinematográfico, en el que aun con escasos medios técnicos, consigue a través de un mutismo casi onírico crear una fabula poética de sencillez minimalista sobre la inocencia y la pureza de la infancia, el apego familiar y nuestra particular visión del mundo exterior; afable y a la vez inhóspito. Una autentica joya.

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