CRÓNICA: 25º NIPPON CONNECTION [1ª PARTE]

El año pasado tuvimos el placer de volver a Nippon Connection, uno de los certámenes especializados en la cinematografía japonesa más importantes de occidente, para cubrir su 25ª edición.
El certamen se celebró del 27 de mayo al 1 de junio de 2025 en diversas localizaciones de la ciudad alemana de Frankfurt.
Una vez hecha esta breve introducción, es hora de que pasemos a contar nuestra experiencia en el 25º Nippon Connection. Sin más preámbulo, toma asiento y sumérgete con nosotros en esta crónica.
MY SUNSHINE
"My Sunshine", es un co-producción entre Japón y Francia, dirigida por Hiroshi Okuyama y protagonizada por Sôsuke Ikematsu junto a Ryuya Wakaba, Keitatsu Koshiyama y Kiara Nakanishi.
El film, cuyo título original es "Boku no Ohisama", cuyo paso por los cines japoneses tuvo lugar el 6 septiembre de 2024, tras su paso por el festival de Cannes. Por su parte, FILMIN la estrenó en España el 26 de septiembre de 2025, tras presentarse en San Sebastián, Asian Film Festival Barcelona, Japan Cuts, Toronto, Japannual y Busan.
Por otra parte, la cinta ha sido premiada en TAMA, Mainichi, Kinema junpo, Nikkan Sports, Yokohama, Hochi y por La Academia Japonesa de Cine.
Por otra parte, la cinta ha sido premiada en TAMA, Mainichi, Kinema junpo, Nikkan Sports, Yokohama, Hochi y por La Academia Japonesa de Cine.
El argumento se ambienta en la isla de Hokkaido, donde durante el invierno los chicos suelen practicar hockey. No obstante, Takuya está más interesado por el patinaje artístico desde la primera vez que vio a Sakura, una recién llegada de Tokio.El jovencito intenta imitarla torpemente, hasta el punto de que el entrenador de Sakura, conmovido por su esfuerzo, decide entrenarlos como dúo con vistas a una próxima competición.
A medida que avanza el invierno, se crea una unión armónica entre ellos a pesar de sus diferencias. No obstante, las primeras nieves empiezan a derretirse e inevitablemente llega la primavera.
Hiroshi Okuyama articula desde la lírica reminiscente de Humbert Humbert un eje semántico que conecta con la emoción contenida del recuerdo infantil del director por el patinaje artístico. En esta coreografía de lo invisible, la crudeza lumínica abandona su precedente nostálgico para compactar la belleza trágica de aquello que nace condenado al deshielo como la única sintaxis posible ante el tartamudeo vital.
Su impronta queer trasciende desde su amor declarado por el cine de Ryosuke Hashiguchi —sobre todo, su significativa enseñanza con "Like Grains of Sand"— hacia la definición por una neutralidad subversiva que rechaza los tropos sensacionalistas, donde no busca infantilizar el dolor de las minorías, sino normalizar la presencia de identidades diversas en el espacio público. Al final, la crueldad propia de los prejuicios no siempre nace de la malicia, sino de la incapacidad de la inocencia para procesar la complejidad de los deseos adultos.
La extraordinaria fotografía es indivisible a las motivaciones propias del director, quien gracias al dinamismo de su cámara da forma a un sistema nervioso irremplazable. Su propuesta se aleja del preciosismo digital para abrazar la fluidez orgánica que dialoga con la vulnerabilidad de la infancia, donde grano cinematográfico parece retener el último aliento del invierno. Ahí es cuando el trípode y la artificialidad de la steadycam convencional desaparecen por completo para acompañar a sus personajes.
Los espacios en blanco esbozados por su ecosistema son habitados por la vastedad interpretativa del debutante Keitatsu Koshiyama, cuya inocente ternura entran en conflicto la sutil indiferencia de la loable Kiara Nakanishi. El contrapunto de la naturalidad infantil reside en la veteranía de los siempre apasionantes Sôsuke Ikematsu y Ryuya Wakaba, cuya relación se permea hacia una nueva sensibilidad integrada en la cotidianidad homosexual.
ANZU, GATO FANTASMA
"Anzu, gato fantasma" es la nueva película de Yoko Kuno (directora de animación en "El caso de Hana y Alice") y Nobuhiro Yamashita ("Let's Go Karaoke!") en los estudios SHIN-EI ANIMATION ("Doraemon: El nuevo dinosaurio de Nobita") y MIYU PRODUCTIONS (cortometraje "Nezumikozo Jirokichi").
La cinta, cuyo título original es "Bakeneko Anzu-chan", basada en el manga de Takashi Imashiro, llegó a los cines japoneses el 19 de julio de 2024 y se ha presentado en la Quincena de Realizadores de Cannes, Annecy, Fantasia, Fancine, Seminci, BCN Film Fest Manga Barcelona y Sitges. El film, precandidato a los Oscars, llegó a los cines españoles el 16 de mayo de 2025 de la mano de SELECTA VISIÓN.
En medio de un fuerte aguacero, un monje encuentra a un gatito al que bautiza como Anzu y cría con esmero. Sin embargo, 30 años después, el gatito no sólo no ha muerto, sino que se ha convertido en un “gato fantasma” que habla y vive como un ser humano. A sus 37 años, viaja en ciclomotor y trabaja a tiempo parcial como masajista.
Un día, el anciano monje le pide a Anzu que cuide de Karin, su nieta de 11 años que ha sido abandonada por su padre, y este acepta a regañadientes. Al principio, sus personalidades enérgicas chocan y saltan chispas, pero poco a poco empiezan a entenderse.
Entonces, Karin le pide un favor a Anzu, quiere volver a ver a su madre fallecida. Ese es el punto de partida para un dramático viaje que les llevará hasta el mismísimo Infierno.
Yoko Kuno ya demostró hace casi 10 años que era la única capacitada para trasladar de su espectro cinematográfico un estilo tan personal como el de Shunji Iwai al mundo de la animación. En esta ocasión, la directora ha decidido unir fuerzas con Nobuhiro Yamashita para desdibujar la difusa frontera entre la realidad fílmica y la plasmación de su imaginario animado.
A pesar de las más que aparentes semejanzas con GHIBLI y su "Mi vecino Totoro", Yamashita ha sabido articular desde su inteligencia y su peculiar personalidad un relato totalmente novedoso al rodar previamente las escenas como si fuera una de sus películas. Su verdadero valor reside en adentrarse en su esencia independiente en la decisión de contar con el guion de Shinji Imaoka ("Is This Heaven?") y, muy especialmente, en su rencuentro con Mirai Moriyama, tras la sensacional "A Gentle Breeze in the Village".
"Anzu, gato fantasma" se retrotrae a las mismas raíces de "Mutafukaz" en la necesidad compartida de su producción internacional en ámbitos tan excluyentes como es la animación japonesa. Esa estrecha cooperación entre los dos estudios ha conseguido a través de su portentoso trabajo converger la narración desde su apacible costumbrismo hacia la locura fantasmagórica habitual de Masaaki Yuasa en "The Night Is Short, Walk On Girl".
"Happyend" es una co-producción entre Japón y Estados Unidos está dirigida y escrita por Neo Sora, hijo de Ryuichi Sakamoto, y protagonizada por Yukito Hidaka, Hayato Kurihara, Ayumu Nakajima, Shiro Sano y Makiko Watanabe. La cinta se estrenó en Japón el pasado 4 de octubre de 2024.
Su argumento nos traslada a un futuro cercano alternativo y transcurre en Tokio, donde la amenaza de un terremoto catastrófico invade la vida cotidiana de la gente.
Ante tal contexto, dos estudiantes, que son íntimos amigos de la infancia, gastan una broma por su graduación al director, lo que provoca la instalación de un sistema de vigilancia que monitorizará todos los movimientos de los estudiantes.
Neo Sora orquesta una sinfonía de la disidencia donde la textura granulada de la memoria juvenil choca contra la frialdad aséptica de un panóptico digital. Mediante las perspectivas cercenadas y encuadres opresivos de su particular versión del coming-of-age, la obra se adentra en un estudio dialéctico sobre la amnesia histórica japonesa y el racismo sistémico heredado en su representación de los Zainichi.
La narrativa, impregnada de una transculturalidad visceral fruto de su naturaleza como co-producción, evita el fetiche de la catástrofe para centrarse en la erosión de la amistad como daño colateral del despertar político. El sonido no solo puntúa la tensión tectónica, sino que actúa como un manifiesto sónico que reivindica el ruido frente a la docilidad cívica impuesta.
Aunque rodada íntegramente en Japón con talento local, la cinta opera bajo una estructura de producción independiente estadounidense, patente en lo dispuesto por la saturada fotografía de Bill Kirstein. A través de su puesta en escena centrada en composiciones que enfatizan estructuras arquitectónicas masivas y opresivas, elimina el horizonte y las grandes panorámicas celestes para potenciar su claustrofobia social y premonición de colapso.
Ante tal escenario sobresale la descomunal dupla interpretativa de Hayato Kurihara y Yukito Hidaka, donde su impulso latente habita en los silencios y en una proximidad física que desafía la heteronormatividad del entorno escolar.
La narrativa, impregnada de una transculturalidad visceral fruto de su naturaleza como co-producción, evita el fetiche de la catástrofe para centrarse en la erosión de la amistad como daño colateral del despertar político. El sonido no solo puntúa la tensión tectónica, sino que actúa como un manifiesto sónico que reivindica el ruido frente a la docilidad cívica impuesta.
Aunque rodada íntegramente en Japón con talento local, la cinta opera bajo una estructura de producción independiente estadounidense, patente en lo dispuesto por la saturada fotografía de Bill Kirstein. A través de su puesta en escena centrada en composiciones que enfatizan estructuras arquitectónicas masivas y opresivas, elimina el horizonte y las grandes panorámicas celestes para potenciar su claustrofobia social y premonición de colapso.
Ante tal escenario sobresale la descomunal dupla interpretativa de Hayato Kurihara y Yukito Hidaka, donde su impulso latente habita en los silencios y en una proximidad física que desafía la heteronormatividad del entorno escolar.
RUDE TO LOVE
"Rude To Love" es la nueva película de Yukihiro Morigaki. El film, cuyo nombre original es "Ai ni Ranbo", se estrenó en Japón el 30 de agosto, tras su paso por el festival de Karlovy Vary y Japannual.
Su argumento gira en torno a Momoko (Noriko Eguchi), quien lleva una vida respetable como ama de casa. Se viste elegantemente y se asegura de que el apartamento esté perfecto hasta el último detalle, además de atender diligentemente a su marido.
No obstante, su devoto cuidado oculta una grieta emocional entre ellos que desdibuja la línea entre el amor y la obsesión.
Yukihiro Morigaki vuelve a sus raíces autorales de la vibrante "Goodbye, Grandpa", tras la desastrosa incursión en los live-action comerciales con la cuestionable "The Night Beyond the Tricornered Window". El cineasta sólo ha necesitado la plena confianza de un estudio en la preservación de su libertad creativa para construir historias, desprendiéndose de toda esa superficialidad lacerante que domina gran parte de las grandes producciones.
La certera adaptación de la novela de Shûichi Yoshida ("Rage", "Promised Land") transita en la crudeza amorosa supeditada a la realidad marital dentro del tradicional sistema patriarcal nipón. Todos sus valores arcaicos subyugan el papel de la mujer en las entrañas del entorno familiar, donde la imposibilidad de tener hijos sirve de excusa para la infidelidad y el rechazo. Al final, ese idealismo insustancial carcome su propia toxicidad.
La enérgica y soberbia fotografía de Toyotaro Shigemori ("Love at Least") perfila de su potencia policromática un ecosistema antagónico a su disposición temática, coronado por el dinamismo superlativo de sus planos. Noriko Eguchi no sólo brinda uno de los papeles femeninos más apasionantes del año, sino posiblemente una de las mejores actuaciones de su dilatada carrera. Por su parte, el sublime acompañamiento de Jun Fubuki y Yuzu Aoki cohesionan la complejidad de su personaje.

No hay comentarios